“Viajar antes de que fuera demasiado tarde”
Sueño: Viaje soñado
Siempre quise ver el mar.
No por turismo, sino por sentir que la vida era más grande que mi enfermedad. Cuando el cáncer llegó, entendí que ese sueño se estaba apagando. No había dinero, ni energía, ni tiempo. Pensé que viajar era un lujo que ya no me correspondía.
Pero alguien me dijo algo que cambió todo:
“Soñar no es un exceso, es un derecho.”
Mission Compassion Foundation me dio algo más que un viaje. Me dio permiso de volver a ilusionarme. Personas que no me conocían decidieron que mi sueño valía la pena.
Cuando vi el mar, lloré. No de tristeza. De gratitud.
Sentí paz.
Sentí que la vida todavía me abrazaba.
Ese viaje me devolvió fuerzas que ningún medicamento había logrado darme. Me regaló recuerdos que ahora viven en mí y en mi familia para siempre.
A veces, un viaje no cambia el destino…
pero sí cambia el corazón.